El destino de todo texto

El destino de todo texto
Depósito abandonado de libros; Detroit, Michigan

lunes, 11 de julio de 2016

La tomó de la mano...

(Es este el primero de una serie de micro-relatos que publicaré en El Pisapapel de Pilas)


La tomó de la mano y la haló suavemente hacia él. Ella no opuso ninguna resistencia; los labios suaves y dulces eran como se los había imaginado, una extensión del verano. Los pies de los dos tocaban la grama ligeramente humedecida; era la hora en que el viento dejaba que los coletazos de una  brisa suave jugueteara entre los árboles, que doblara la hierba que se había atrevido a crecer más allá del verdor en los campos lejanos…en que las banderas hondeaban con los últimos fragores del día y el cielo pintaba el firmamento de naranja y de ocres tenues e iluminados y de verdes y de añil. Ella no luchó, fue suave como el viento y él tembloroso como las banderas. La sensación en los labios pareció durar para siempre, permaneció en su memoria por mucho tiempo. Había momentos, los peores, en los que la suavidad de ese verano volvía con una certeza casi dolorosa, como tocándolo en el hombro y diciéndole que no olvidara ese instante que había sido elucido por el tiempo, y del cual nunca más se volverían a recomponer todos los ingredientes.


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