El destino de todo texto

El destino de todo texto
G.K. Chesterton

lunes, 21 de marzo de 2011

Un panfleto, lo sé...pero simplemente ya no aguanto más el silencio con estos personajes

USTEDES


A ustedes parece habérseles olvidado que acá estamos. Tal vez ya piensan que en este país no existimos, que nos hemos ido, que aprovechamos alguna de las grandes diásporas para dejarles todo. Pero acá hemos estado todo el tiempo, en silencio. Mientras ustedes maquinaban por conseguir esa tajada que los iba a sacar de la pobreza, nosotros leíamos a Dante, mientras pensaban si blanquearse los dientes, corregirse el apellido, o se concentraban en ver qué restaurante de moda les podía satisfacer el apetito aunque no sabían ni siquiera asir un tenedor con tres dedos, nos preocupábamos por el porvenir, por ser mejores, por mantener una llama viva. Ustedes se ufanan de su carácter práctico, al menos los que saben que se consideran hombres prácticos y yo les recuerdo que también este es un ideal porque acaso, ¿dónde está ese pragmata? En nombre de algo que no comprendían planearon una vida de deshonestidad, sumida en la incapacidad de desilusión por esa misma estupidez; ¡dos infortunios hacen una bienaventuranza! Y sin embargo, todos estos años hemos guardado silencio, no porque no importe, no porque sea una estratagema romántica de hippie que todo lo tolera, sino porque hay cosas que es mejor dejar sin intervención, porque hemos creído en el carácter sagrado de lo que es de todos. Y callar cuando se quiere reventar, cuando se está lleno de ideas, es el acto de un valiente.

Fuimos testigos mudos de cómo comenzaron a subirse en la mentira, la vimos crecer como una burbuja atómica, intoxicante, los vimos montar en ella, y cabalgarla y ahora los vemos decir que no la conocen: ‘Yo no conozco a ese señor, yo nunca me reuní con él en el departamento del Cesar o del Magdalena o de la Guajira, o en la Finca Vista Hermosa; no financió mi campaña, sólo me compró boletas para una rifa, no es mi amigo así aparezca en fotos con él’. Pronto los veremos conmovidos hasta las lágrimas, clamando derechos honoríficos. Perdón, ya los hemos visto, reputados y rancios ladrones de la Costa Atlántica de Colombia demandando a los que se atreven a pensar porque los llaman por su nombre: corruptos. Corruptores. Yo me declaro vencedor, porque yo sí puedo afirmar que conozco gente, ninguno con números en su nombre de pila, no con alias, sino con apodos que les ha puesto el cariño. Cuando tengo la fortuna de poder ir a una finca, no lo hago para vender el futuro de mis hijos. No voy a negociar galones de sangre, ni vidas. No lo hago para esas…cómo decirlo…asquerosidades. Cuando me reúno con alguien no tengo agenda y no me siento compelido a hacerlo en escenarios ambulantes, y quien me chuce el teléfono se expone a morirse del tedio. Y nada de esto que hago lo tengo que negar.

Tal vez se diga que habrá que dejarse de falsas morales -dos años en la cárcel y a vivir como un rey- a lo cual respondo que la mía es propia, incongruente, compleja, elaborada, realista o idealista: es todo lo que será menos falsa, porque soy incorruptible. Cuando el rey Dario tentó a Pericles con los placeres de su país, el sabio político griego le dijo que sabía disfrutar del vino y la compañía de meretrices, pero el persa no podía disfrutar de los placeres de los griegos: la democracia, las letras, una vida ética. Ahora les respondo con esa sentencia misma: ustedes se podrán blanquear los dientes, pero no serán como yo, no pueden disfrutar de mis placeres. Aún tenemos claro cómo en nuestras casas ni siquiera nos tuvieron que advertir contra el robo, y la mentira porque desde siempre se supuso sin una sola palabra que eso era algo que hacía gente como ustedes. A mí no me tuvieron que explicar que el concierto para delinquir no era un arte, no me tuvieron que revelar que la cárcel no es un lugar bueno, porque tuve la fortuna de poder caminar de la mano de los que me amaron, porque supe esperar -no sin dificultad se aprende-, porque no me encendieron a fuego cuando pregunté el porqué de las cosas. Lo de ustedes es de la casa, y no se ha de creer que es de alta educación, es del hogar, de las pequeñas cosas: como cuando tuvo hambre y descubrió que su madre le echaba llave a la nevera, como cuando descubrió que su papá robaba y sin embargo era un tipo simpático, y lo admiró por ser un jodido. Yo me compadezco, porque nunca tuve que crecer pensando que el dinero era una meta moral y una parte de mi venganza cerrera y sucia contra el mundo, no tuve que guarecerme de desear y de lo que yo era, no crecí pensando que cuando yo tuviera cómo, iba a robar a todos y a sumir a todos y que todos se acordaran de mí, porque por mi parte, sólo quiero que me recuerden quienes me aman. Mi hija tendrá muchas más opciones que comulgar con el robo y aceptar a su padre o rebelarse para siempre; podrá ser lo que quiera porque para ello me he cultivado en ser lo que soy, en poder decir que acá estoy. Y para mí mismo, para poderme mirar al espejo todos los días, sin sentir que me soy ajeno, que tengo al mundo por la punta de una vara cagada, que ya no me sé desprender, que vivo de un elaborada programa de engaño en el cual estoy solo y no puedo cultivar la más mínima relación porque prevalecerá el ineludible ladrón.

Eso sí, debo pedir perdón por mi estupidez; la de creer que no podrían importar su suciedad de la periferia de este país al centro, que había una tradición lenta pero creciente de honestiad que poco a poco se perfilaba. Cuando le perdieron el miedo a Bogotá, llegaron ustedes con su podredumbre y muchos en esta ciudad de trópico frío que intento no odiar, se congraciaron con sus delitos creidos como un derecho. Seré estúpido, seré yunque porque en Colombia no se es más que yunque o martillo, pero lo prefiero mil veces a ser un...bueno, todos sabemos la palabra, y sobre todo, si se nos aplica.


3 comentarios:

  1. Yo no conozco a ese señor Darío. Nunca he probado vino ni meretriz alguna. Esta columna es una injuria llena de veneno que busca lapidar mi honra, la de mi familia y la de mi pueblo.

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  2. ¿Esto era el paso de Colombia a la modernidad? ¿Esto implicó? Preferible era cuando estos Araújos y Nules pescaban en piraguas o arriaban Camellos en el Medio Oriente: el ello hay honor. Si van a venir a robar ¡quédense por allá, en sus islotes de la infamia, en sus paraisos de deliciosa corrupción y 'Konti Klú'! Bogotá es peligrosa...y fría

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  3. PLINIO PINDALÚ DICE:
    Así como en otrora la guerrilla tomó por caja menor a la CAJA AGRARIA y al hoy BANCO AGRARIO, los Nule se tomaron el con la connivencia del narcouribeparamilitarismo como caja mayor EL MINISTERIO DE TRANSPORTE Y LA MOVILIDAD DE BOGOTÁ. No olviden que fue Lucho Garzón en anuencia con uribecoca que otorgaron las obras de transmilenio para lo Nule, sé que éstos robaron para fortalecer economicamente a MONOLECHE, A ADOLFO PAZ, A GORDOLINDO ETC.
    Los ocho años de Uribe en concierto con JOB y José Obdulio, maquinaron toda la corrupción posible e imposble de colombia.

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