El destino de todo texto

El destino de todo texto
Depósito abandonado de libros; Detroit, Michigan

jueves, 19 de junio de 2014

La Mierda del Sol

(Carta Abierta al Sistema Financiero)
Qué abstracto resulta ser todo lo que hacen, qué innecesario y prescindible. Lo ‘etéreo’ no es lo que yo hago, aunque me pase la vida entre páginas y dramas conceptuales que sólo parecen implicarme a mí. Quizá todos estemos enredados en sus negocios, pero no por ello son menos traídos de los cabellos: valores, títulos, confianza, sus amados intangibles. Cuando se han quedado sin liquidez, este flujo no infeccioso que añoran, nos han vendido el oxido de sus construcciones imaginarias: Mortage Backed Securities. Los bancos americanos vendieron por el mundo más 5 billones de dólares en seguridades respaldadas por deudas. Tanto que todos los bancos del mundo quisieron comprar la basura de otros bancos, aunque a menudo ustedes se curan de adquirir sus propios inventos porque saben de qué están hechos. Pero este era irresistible; lo vendieron dos empresas con nombres de dibujos animados de los años cincuenta: Freddie Mac y Fannie Mae. Tan abstruso era todo ello que el francés Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo tuvo que aparecer en los medios para  pedirle a los ricos que no compraran cosas que no entendían. No pensé que llegaría el día en que un francés desaconsejara lo incomprensible…yo que creía que el cine galo que veía era raro e impenetrable. Ante Uds, Truffaut palidece, los versos de Breton y Soupault parecen manuales y la prosa de Antonin Artuad es un bloque de hierro.

Y al fin y al cabo ¿qué es lo que producen? ¿Con qué derecho llaman sus retorcidas maneras de meternos las manos en los bolsillos ‘productos’? Es parte de un plan que raya en la perversidad: si lo deseas lo suficiente, quizá decida aceptar tu labor y tu dinero; todo ello me lo darás a cambio del trabajo que me tomaré en gastármelo, porque el dinero que prestan no es de Uds., es de nosotros. Uds. nos prestan nuestro dinero. ¡Qué extraños bucles lógicos hay en todo este sucio asunto! Y de ello viven no solo mejor que nosotros, parasitan obstinados y meticulosos hasta del último jugo de la vida que nosotros no podemos tener por andar produciendo sus sueños. Que sea la ocasión de decírselos, es al contrario del comercial; Uds. nos tiene a nosotros. He imaginado el final del mundo…si fuese por un evento predecible y gradual, un asteroide en curso de colisión con la Tierra, por ejemplo…se me interpone una imagen de todas las redes, todos los medios, los cables y las ondas del aire atiborradas con sus mensajes amenazando a sus acreedores para que cancelen su deuda antes de lo inevitable. Quizá con ello puedan arder en el momento del impacto con nuestro dinero en sus manos; tal vez sólo por tener el gusto de verlos se lo deberíamos dar.

Los expertos financistas nos dicen que los que así pensamos no entendemos el fenómeno bancario; ¿acaso es un chiste? Claro que hay algo que se nos ha escapado todos estos años; están en lo cierto, no entiendo. ¿Qué es lo que me lo impide? No es la falta de costumbre con lo abstracto: estoy habituado a la filosofía, la música, las menos representacionales de las artes. Lo que no me permite entender es indescriptible , es lo mismo por lo cual me sentiría mal de siquieraproponerle este juego cruel e incomprensible a mi hija:

 “Dame todos tus dulces; cuando me preguntes cuántos duces te tengo, me como uno; cuando me pidas uno de tus dulces me como uno o dos; tal vez se me ocurra comérmelos todos y para que yo no haga eso me tienes que dejar comer algunos. Si a mí me da mucha mucha hambre y me como todos tus dulces o si se me pierden todos y pierdo los dulces de todos los niños que tengo, tu pierdes tus dulces. Y si no me das los dulces que yo quiero cuando yo quiero, te voy a poner en una lista para que ninguna otra persona te pueda volver a dar dulces. ¿Banqueamos?”

¿Qué niño en sus cabales aceptaría semejante treta? Y, por cierto, ¿de dónde saca uno corazón para jugársela? Y sin embargo, ¿qué diferencia de fondo hay entre esto y lo que Uds. hacen? Para precavernos contra la tendencia a ver estos juegos como naturales hará falta dejar que los niños nos eduquen y nos recuerden que ustedes existen para generar las condiciones que hacen necesarias que ustedes existan.

Nada de esto desvanece el enigma para mí: el sistema bancario es un gran misterio similar a la teología esencialista de la baja Edad Media, en la que lo propio era que su propósito, su sentido y su preponderancia simplemente es mantener vivo el misterio metafísico mismo que le da vida a la teología esencialista de la Edad Media, la irracionalidad idealizada; ya no sólo un juego abstracto. ¿Cuáles son los dogmas que subyacen a sus intrincados sacramentos? Marx decía que la economía es la metafísica de la clase alta. Nadie como él había entendido el misterio.…me perdonan que lo mencione.

Pero no vayamos tan lejos; hay cosas de mínima monta que no entiendo. Todos Uds. lo deben recordar, la crisis de los noventa; estaban decididos a no dejar ir un ápice, aunque fueron Uds. los que iniciaron la debacle. Pero los tiempos de crisis son buenos para Uds., tan buenos o mejores que los de abundancia; en Colombia les regalamos a raíz de ello cuatro de cada mil de nuestros pesos, por estar en “emergencia financiera”. Una bestia paralítica se enfurece dando gruñidos sordos y todos nos rendimos. No…nuestro país no hubiera tolerado que lo hiciéramos por la educación aunque nuestros niños sean prácticamente analfabetas, o por la salud en  un país en el que aún mueren veinte mil niños al año por gastroenteritis. Ese salvamento se lo dimos a Uds. creyendo algunos en la publicidad lacónica que decía que nuestros sueños eran los de Uds. y que si se salvaban nos salvábamos todos. Ahora, por sus voceras aguardientosas, han declarado que ya no quieren el cuatro por mil porque la gente no está ‘bancarizando’ el dinero. Otra de sus altas sacerdotisas se quejaba de que se hubieran dejado de usar las tarjetas de crédito alegando que con ello habíamos regresado ‘a la Edad de Piedra’ cuando fue ella quien defendió las altas tazas de intermediación. ¿Un doctorado en economía en Harvard o Yale o Berkeley no bastan para verlo? De premio el gobierno la mandó al Imperio del Sol Naciente a vivir una vida similar a la de un Emperador porque no hay gratitud más grande que la que se paga por dar latigazos en silencio por otro. Pero no todo fue tan discreto; déjenme recordarles que lo propio de la Edad de Piedra era la usura mortal, el cobrar la deuda por el mazo y con la vida, en libras de carne. ¿Acaso esto no es el nombre que se le debe dar al que se lleva una séptima parte de todo negocio en el que no ha tenido nada que ver?

Épocas primitivas…los niños en clase de historia se quedan aterrados de que la Inquisición fuera tan cruel de incluir en sus listas a gentes que por un desliz blasfemaban… un día se ganaba de nuevo la gracia de Dios y salían de la lista. ¿Cuándo se sale de sus listas de las Centrales de Riesgo? Eran menos crueles e impenitentes las listas de la Inquisición porque el Dios de ustedes es un que no siente ira; el gran ojo en la pirámide del dólar nunca se cierra.

¿Acaso les ha dejado de gustar el dinero de los pobres, los billetes desleídos manchados del sudor de los días y las pesadumbres? Que no se nos acuse de ser exponentes del dolor tipificado del necesitado, del dolor politizado. La estulticia no es fácil de disimular, incluso para Uds.: en plena crisis, la de los noventa, el banco AV Villas tuvo que buscar la intermediación del Gobierno porque habían perdido el amado flujo gracias a que embargaron prácticamente todos los bienes inmuebles de los clientes y nadie aportaba cuotas mensuales. Literalmente, estrangularon con ambas manos al marrano y fue el gobierno el que le tuvo que dar respiración boca a boca. Uds, lo recuerdan, cómo el tuvo que salir y decir ‘Si lo quieren exprimir, no lo  tomen por el cuello” ¿Algo lo trae a la memoria?…son ineptos hasta para lo que dicen ser expertos; “captar”.

Cómo se pulverizan estas lógicas mínimas en su haber…si el tiempo es dinero, idea que nos queda clarísima por los costos mortales del crédito en Colombia, sus enormes riquezas, que en el pasado trimestre llegaban a 7,06 billones de pesos, están montadas sobre el tiempo que les pagamos...en sus sucursales, en sus filas cuando averiguamos por nuestros dulces, o simplemente se nos antoja comernos uno. En alguna época pagué una deuda que contraje en Colpatria como una infección. Las esperas eran especiosas, específicas, nacionales. Esas oficinas no eran para nada sitios desleídos en los que abundara esa desazón de los muelles solitarios y de las estaciones de tren al atardecer. Los locales se llenaban, la unión colectiva creaba un vaho incontenible que hacía llorar las paredes, que aflojaba los carteles en los que una familia de ahorradores se abrasaba y miraba hacia el futuro un logo de Colpatria que era el sol. Los bebés pagaban la pena  también; lloraban la lenta agonía del mero existir con pugnacidad reclamando a gritos en su lenguaje incomprensible «¿Por qué? ¿Por qué mamita me trajiste al mundo para venir a una sucursal de Colpatria?». Si sumara las horas, los días, las semanas en las que he hecho fila en los bancos la vida me daría para volarme a Ciguatanejo a restaurar barcos con Tim Robbins y Morgan Freeman.

A menudo me pregunto cómo perdimos el ímpetu  de los indios del Darien salvaje recordado por el cronista Felipe Guaman Poma de Ayala, quienes durante la conquista de los españoles y conociendo su sed enferma de oro los ataban de manos y pies para verter oro fundido en sus bocas mientras les preguntaban ¿de este oro comen ustedes? Con el mismo tenor con el que ustedes lo harían hoy, no me cabe duda, los españoles respondían, Sí de este oro comemos antes de caer muertos con la barriga llena de lo que los nativos de ese territorio colombiano llamaban La Mierda del Sol.

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